VÍA CRUCIS EN FAMILIA

En un ambiente de recogimiento, respeto y profunda reflexión, nuestro colegio ha celebrado en el patio una entrañable representación del Vía Crucis, protagonizada por los propios alumnos de distintas etapas educativas. Este acto, ya tradicional en nuestro centro durante el tiempo de Cuaresma, ha adquirido este año un significado aún más especial.

A lo largo de las catorce estaciones, los estudiantes han dado vida, con gran sensibilidad y compromiso, a los momentos más significativos del camino de Jesús hacia la cruz. La cuidada escenificación, acompañada de música, silencios y lecturas, ha permitido a todos los asistentes —alumnos, profesores y personal del centro— adentrarse en una vivencia espiritual profunda, favoreciendo la contemplación y la oración compartida.

Cada estación ha estado acompañada de breves reflexiones y peticiones, en las que se ha rezado por diferentes realidades de nuestro mundo: por las familias, por los enfermos, por la paz, por quienes más sufren y por toda la comunidad educativa. De este modo, el Vía Crucis no solo ha sido una representación, sino también un momento de encuentro, interioridad y compromiso.

En esta ocasión, además, la celebración ha querido tener muy presente la figura de San Francisco de Asís, con motivo del VIII centenario de su paso a la vida eterna. Inspirados por su ejemplo de vida evangélica, sencillez, fraternidad y amor por toda la creación, las meditaciones han invitado a los alumnos a reflexionar sobre la importancia de vivir con un corazón abierto a los demás, cuidando especialmente de los más necesitados y del entorno que nos rodea.

La figura de San Francisco ha estado presente no solo en las palabras, sino también en el espíritu de la celebración: la humildad en la representación, la actitud de servicio de los alumnos participantes y el clima de respeto vivido durante todo el acto han sido reflejo de los valores franciscanos que queremos seguir fomentando en nuestro centro.

Cabe destacar el esfuerzo y la implicación de los alumnos que han participado activamente en la preparación y desarrollo del Vía Crucis, así como la dedicación del profesorado, que ha acompañado y guiado este proceso con gran esmero. Gracias a este trabajo conjunto, ha sido posible crear un espacio de encuentro en el que toda la comunidad educativa ha podido detenerse, reflexionar y rezar juntos.

Este tipo de iniciativas refuerzan nuestra identidad como centro educativo comprometido no solo con la formación académica, sino también con el crecimiento personal y espiritual de nuestros alumnos, fomentando valores como la empatía, la solidaridad, la interioridad y la fe.

Agradecemos sinceramente a todos los que han hecho posible esta celebración y animamos a toda la comunidad a seguir viviendo este tiempo con el mismo espíritu de reflexión, compromiso y esperanza que hemos compartido en este Vía Crucis.

Sin duda, ha sido una experiencia significativa que permanecerá en el recuerdo de todos como un momento de unión, fe y vivencia comunitaria.

Paz y Bien

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